



Si quieres ver teatro, no mires la tele en búsqueda de dramas amorosos cebollentos, ni te pongas a inventar con tu hermana una love-story para entretener tu tarde. Debes e imperiosamente, caer en las manos de la compañía de teatro “el faro”. Por que te harán sentir en familia y no olvidaras la experiencia (aunque suene cliché).
La sala el círculo, y cabe destacar que no tiene nada de circular, fue el lugar escogido para el estreno de “Desaparecido en 1956”. Obra de teatro basada en una historia real que es llevada a su máxima expresión por la compañía “El faro”. La familia Quiroga es el eje central de esta empresa artística. Padre, madre e hija: Víctor, Paulina y Paloma. Y con sus manos preparan la iluminación, los implementos, el escenario y sus muñecos-ultra-reales-y-geniales.
Y así fue como la compañía, tras originarse o ser concebidos, en Brasil, Parati en el año 2001, llegan ahora a nuestro país (y el de ellos también porque son chilenos) a mostrar esta gran obra. En la que mezclan el arte del clown y los títeres. “Soquete” (Víctor en su otro yo) es el investigador que da con el cuerpo de Don julio Riquelme Ramírez, padre que viaja a encontrarse con su familia que no ve hace mas de veinte años, en Iquique.
Sin embargo, en la tercera noche del viaje don Julio no soporta la marcha lenta del tren y el calor sofocante de la pampa. Y en un arranque de locura salta fuera del tren (si, aunque usted no lo crea) emprendiendo una caminata interminable hacia el corazón (de él? ) el desierto.
En 1999 son encontrados los restos por este “investiclown” y son finalmente entregados a su único pariente vivo, su hijo Ernesto Riquelme Chávez. Aquel pequeño niño que inocentemente lo esperó en la estación del tren, por horas y horas.
Es que da lo mismo que sepan el final, porque al fin y al cabo te lo cuentan de un principio y da lo mismo que la hayas visto en los diarios (porque fue noticia) , es toda parte de la magia de recrear una historia que te deja paralizado. Porque se transforma en una odisea con un final feliz-triste. Porque finalmente don Julio Riquelme puede descansar mas aun en paz.
*si desean encontrarlos escríbanles teatroelfaro@hotmail.com, contrátelos, llámelos, felicítelos. Se lo merecen.
Por Sebastián Labra
No hay comentarios.:
Publicar un comentario