Lado A. Lado B
Caminar entre las callecitas de cualquier lugar. Y te voy buscando entre callecitas de cualquier lugar. O me pierdo por ahí en esas callecitas tan extrañas. Voy recordando esa linda carterita que usabas en las fotos. Parece que me pierdo seguido, en estos momentos, estando en otras ciudades.
Nos volvemos concretos. Lado A.
Caminaba de aquí para allá. No llegabas, me tenías vuelto loco. No pensaba, sólo el dolor de guata en la mente y el cuerpo. Trataba de mirar los fockin buses. Conseguirte por ahí en cualquier entrada, pero nada resultaba, simplemente las personas se transformaban en esos monitos de playmóbil. Todos se parecían. Uno tras otro bajaban y yo quería bajarme de la espera.
Tipo 8 de la noche abandoné las ganas de no moverme. Casi 4 horas en la estación y de ti: cero señales. Ni siquiera una intuición mental de cuando llegarías, ni siquiera un mensaje perdido en el cel. El tiempo gastado en el reloj del terminal estaba algo triste, algo enfermo al igual que yo. Me dio la respuesta a mi espera. Me fui.
Es tan bizarro esperar en un terminal que no es el tuyo así como tampoco tu ciudad. Tú llegaste ahí, querías conocerla, tanto tiempo hablaron por msn. Te imaginaste los ojos, sus manos, las miradas, el espacio que dejaría ella entre su boca y la tuya cuando decidiera acercarse un poco más.
Pensaste en las horas que pasarían juntos. En el primer quiosco que visitarían y sus primeras risas ante tu despeinado pelo. Pensaste en alguna plaza en la que se sentarían un rato, y tú sacarías un cigarro. Y ella espantada se guardaría su reto para más tarde, cuando entraran en confianza.
Vayamos ahora a la realidad.
La fuerza centrifuga de una gran ciudad es parecida a la atracción que ejercen en mi los columpios. Caminar y caminar por la Alameda. Encuentro lugares parecidos, veo los juegos para niños. Esos columpios que me gritan ¡ven a jugar!. Ya estoy grande, tengo barba, pero no lo puedo evitar. Subirme al menos unos segundos y disfrutar del balanceo. Mientras no estas.
De las pisadas que he dejado hasta el momento nada he sabido. De la ciudad que recorro en estos momentos solo sé que en ella no te veo. De las sensaciones que tengo en mi boca no las recuerdo. El viento agarra fuerza, los semáforos se ponen en mi contra y la verdad es que se me cansan las piernas.
Flash back.
En algún momento te sentí gritar. Fue entre las 6:15 y las 6:20. Unas viejas pasaban con sus maletas, una par de novios se despedían en la entrada del bus, en el cielo veía la raya experimental del humo que dejaba un avión comercial, en la venta de pasajes un viejo perdía su billetera y yo había llegado hace una hora. Si, estoy seguro que te escuche gritar.
O eso pensé. Y puta que pensé huevadas mientras te esperaba y mientras camino ahora sin cachar donde mierda estoy parado. Pensé que quizás fuiste una broma de un tipo perverso. O fuiste capturada por los extraterrestres que viven bajo la tierra. O que la verdad es que me lo inventé todo y que soñé nuestras charlas. O que la tele nunca tiene programas buenos para ver en vez de estar gastando el tiempo chateando.
El terminal cerca de ti y de mi. Lado b.
No pude dormir bien en la noche. Me pongo nerviosa cuando me acuerdo de ti. Trataba de dormir te lo juro, pero no podía, todo por la música de mis vecinos. Esas cumbias melosas con sus molestosos ritmos. Y mi pieza se achica cuando pienso mucho. Es raro pero verdad, pareciese que se encargan de asfixiarme. Y suena en mi cabeza esa canción de Yeah Yeah Yeah Made off/Don't stray/My kind's your kind/I'll stay the same. Mañana te veré, con tu pelo desordenado como en las fotos, un poco más lindo, un poco más en directo. Y te juro que llevo una carta, aunque sea tonta, aunque me digas que no te gustan las cosas cursis. Me da lo mismo. Voy a quedar petrificada porque es difícil no hacerlo.
Me demoré media hora en salir de la casa, peinarme, arreglarme, girls stuff. En la memoria tengo imágenes tipo diapositiva que van cambiando. Y abro la puerta. Mi cuerpo tiembla al caminar. Subo a la micro. Parece que olvidé tu carta, corazón a mil. Me siento rara. La encontré. Las veredas de Santiago se ven más amigables, los edificios se ven mas pequeños, las micros menos amarillas, y yo, yo no me veo. MI mente ya llegó, mi cuerpo no. Falta poco. Me bajo de la carcacha. Nervios, guata, en mi pecho un galope, manos sudadas, solo veo la puerta del terminal. No me importa nada más. No falta nada más. Ahí estoy, me veo cruzando la última barrera, la calle y el paso cebra. Un rayo de sol en mis ojos. Veo un taxi, rápido muy rápido, sobre mi. Grito tu nombre. No alcanzo a llegar, pero sé que me escuchaste. Rojo veo rojo. Escucho gente alrededor y una ambulancia que se aproxima .El taxi me quería llevar veloz a ti, yo no supe como. Tirada en el suelo veo en el cielo la raya experimental del humo que dejaba un avión comercial.
Por Sebastián Labra
2 comentarios:
Me gusto!
Bien Remiso
..me poareció andar por aquellas calles embrigadas de confusión...
Flash Back... sin dedo..
ppffff.. yo me entiendo.. :s
animalfabeto 2: revista de difusión creativa multidisciplinaria, autónoma y basada en la autogestión, fue creada por un grupo de personas ligadas a las ciencias sociales y las artes plásticas que proyectan el objetivo común de abrir nuevos canales de expresión para las manifestaciones culturales contemporáneas. fotobsesión: Hospitalización domiciliaria, es una fotonovela fue publicada en "animalfabeto" y revitaliza este popular género que combina una serie de soportes cinematográficos y literarios. además "animalfabeto" está compuesta por trabajos creativos y críticos que integran la fotografía, artes plásticas, literatura, periodismo, crónica urbana, reportaje, video documental, cine, sociología, historia, antropología, psicología, diseño, música, filosofía y teatro. contiene artículos, crónicas y columnas de tono urbano, cultural y social, enviados por colaboradores presentes en argentina, alemania, francia y ee.uu.
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