
Ese día nos terminamos la botella que llevó nuestro fanático de aliens y nos fuimos a acostar. En el camino la Fran se vino abrazada a mi porque no veia nada. Lalo se cayó a unos cuatro hoyos y tuvo suerte de no fracturarse una pierna. En verdad la oscuridad era como el aire. Se podía respirar.
En la mañana me desperté con un poco de resaca. Mi cabeza un poco atontada miraba todo alrededor. Mis amigos ya no estaban en la pieza y me encontraba solo. La luz del día me golpeaba los ojos. Habia un florero encima del velador que tenia dos ojos pintados y que me miraban. Estoy seguro que me miraban.
- ¡nos vamos!
Me gritaron desde abajo. La casa es grande, pero los gritos se escuchan igual. Me quedé mirando un rato el techo y viendo como una mosca se quedaba atrapada en la telaraña de la esquina. Pasaron unos minutos y ya no me llamaron más.
Aproveché para leer un poco y fumarme un pucho en la puerta de la casa. Ahí me encontré con la tía de la Fran. Se quedó mirándome como si nunca me hubiera visto. Parece de hecho que nunca la había saludado. De todas formas no la miré. Pero de igual me habló.
- ¿Cómo te va?
- Bien bien. Pero aun asi no lo entiendo. Le dije mirando de nuevo mi libro y echando humo.
- Tu debes ser el seba, ¿no?. Me siguió interrogando.
- ¿Y qué es lo que no entiendes?, ¿qué estes bien?
- si y no. Si soy el Seba y No. No entiendo porque pasa que cuando uno no quiere que le hablen la gente te habla. Parece que es ley universal. Le respondí calmadamente.
-Ah nos levantamos de buen animo.Me dijo
- Si, en realidad de bastante buen ánimo. Le contesté
Hay que aprender a comprender los momentos de la gente. Una vez estaba en un semáforo y un inválido trataba de subir a la vereda en la pequeña bajada de cemento hecha para ellos. El asunto era que estaba un poco inclinado y le resultaba dificil subir. Yo traté de ayudarle, pero me respondió con un rosario de garabatos. Después entendí que él quería subir solo. Y que nadie le molestara, aunque estuviese la tarde entera tratando. Ese pequeño momento fue mucho más para él que para mi. De ahí que no me acerco a extraño a menos que me hablen o me miren con cara de buenos amigos. Y Eso solo pasa unas dos veces al año. La verdad no tengo muchos amigos.
6 comentarios:
A veces uno/a no quiere hablar.
A veces tampoco escuchar.
A veces nada.
Y hasta la Nada aburre.
Hay ratos que deberían borarse con goma.
Y otros, subrayados con lápiz de color.
La Sole no es tan mala a veces.
hay que encontrarla de buen ánimo, pq la loca es traicionera.
Abrazos.
Wuajajaja. como tratai asi a la tia po wn idiota! xD
Oye, como que no tenis amigos, acá! acá! acá... presente! xD
Ahhh! Él, Remiso "buen samaritano incomprendido" Labra.
Para de flojear en casas ajenas, barsa... y trata bien a los anfitriones!
eso.
P.D.: ojos de florero que te miran? parece que alguien fumó otras cosas aparte de puchos, y tomó más que piscola. mmmm...
Yo por eso nunca trato de ayudar a ciegos, ni gente con muletas ni en silla de ruedas...Si yo estuviera en su lugar, no, no sé que preferiría. =P
Yo cacho que me gustaria hacer mis cosas solita nomás.
Saludos primits...Como me decí tú.
Acabo de hacer un comment que no salió. Tu blog es bastante complejo para mi precario manejo web.
Decía en el otro comentario que las cosas siempre salían todo lo contrario a lo que queríamos. Quieres estar solo y llegan los huevones en masa a tu lado. Quieres compañía y ni el más pegote de los pegotes se te acerca.
Es por eso que decidí esperar todo lo malo de este mundo a ver si así logro hacer que las cosas sean mejores. DEseo mal mucho mal y espero recibir bien, pero no sé si resulte.
De hecho es un proceso bien complejo, ya que requiere una mentalización negativa cierta y asumida.
si me resulta lo haré saber a la humanidad, pues sería la verdadera clave de la felicidad.
By the way, lo del inválido me recordó mucho a una experiencia del pasado lejano. Yo estudiaba en un colegio que no tenía las condiciones necesarias para tener a dos alumnos en silla de ruedas. Un día me topé con uno de ellos (el hombre) y él intentaba meterse al baño. Obviamente corrí a ayudarlo, pero cuál no sería mi sorpresa al ver que me gritó, me empujo, lloró y luego me escupió. Hizo tanto escándalo que llegaron los profesores y yo ahí desconcertada total.
Al otro día no pude más que griatarle "enfermo sicópata" al mocoso, porque no comprendí nada. Sólo el tiempo me permitiró entender su mente y lo que él deseaba.
Anyway, eso... Saludos.
Ya pues! Vamos actualizando...
Qué pasó después? Te echaron de la casa por mala onda?!
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