viernes, febrero 17, 2006

Parte dos: Cactus



Con el Lalo Somos amigos desde que su papá murió ahogado en la playa de Pichilemu. Yo estaba vacacionando ahí con mi familia y lo conocí. Nos hicimos amigos e ibamos a jugar juntos. Hasta que un día su madre llegó llorando a abrazarlo. La cara de su vieja se veia desfigurada. Yo con mi pala en mano y un poco de arena en la cara no entendía que pasaba. Pensaba que quizás algo habiamos hecho mal. Fueron dos meses que no lo vi. Excepto para el funeral en el que estaba con una polera negra y la mirada fija en el cielo.


El Lalo desde ese momento que está medio o entero frikeado. Cuando era chico mataba a sus mascotas y ya grande, le dijo a su madre que quería estudiar Veterinaria la vieja no entendía nada. Me explicó que “en memoria de sus animales, ahora haría el bien”.


No faltaba mucho para llegar a la casa del tio de la fran. El calor nos estaba matando y ella parecia una temporera con los trapos en al cabeza. Se veia como una de esas que recoge uvas. Bastante humilde.


El tío era un huaso chapado a la antigua, claro que era de los cuicos. Le decian el torito. Por qué, ni idea. Cuando llegamos al lalo le llamó la atención que todas las plantas fueran cactus.

- mira te dai cuenta que son todos cactus. Ninguna planta normal

- o sea de las que nosotros conocemos


Lo miré con un poco de sopresa, yo tambien me habia fijado en eso. Pero lo que me llamaba más la atención era que todos los cactus tenian el mismo porte. Esto implicaba que los plantaron al mismo tiempo, pero eran demasiados. O quizas crecían unos más lentos que otros.

Y pudo ser el calor o el cansancio, pero me imaginaba que uno de esos cactus se parecía a la fran porque tenía la forma de su cara en uno de sus extremos.

- oye pavo vas a pasar ¿o no?

- ¡¡Seba!!. ¿Qué te pasa? ¿te cansaste tan luego?

- Pensé que tenias mejor resistencia.

Me decia fran con cara de yo-soy-mejor-que-tú

-la verdad fran es que tengo mejor resistencia para otras cosas-Le dije.

Y le cerré un ojo coquetamente. No sé de donde salió eso. Pero me salió. Fran quedó media estupefacta y sonrió como si hubiese sido una talla.

Por Sebastian Labra
ilustración Daniel Valenzuela

5 comentarios:

Anónimo dijo...

"Yo con mi pala en mano y un poco de arena en la cara no entendía que pasaba" que la zorra la imagen.
felicitaciones. compañero, hablé con jano, está trabajando en el asunto de nuestro asqueroso pasquín...
ah y agregame a tus bloglinks...
el apocaliptico diario intimo y personal de el bipolar luc
saludos

Anónimo dijo...

Yo le digo al "pillo" del Cristobal que hoy en día se puede estar conectado de cualqier parte del planeta, y del mundo rural tb.
¡¡¡Qué pena que seas tan descalificador!!!

La verdad que cuando uno lee de pie en la biblioteca, o en un ciber por cualquier calle de Barcelona, no puedes hilar taaan finito.

Me cargan las obviedades!!!

Remiso, felicitaciones por ser uno de los pocos bloggistas que siempre mantiene a sus lectores/as entretenidos/as y actualizados/as

Sole Vargas

P.D. Sabían ustedes que una de las cosas de las cuales se rien los extranjeros de nosotros los chilenos, que cada dos por tres decimos, "obvio", "obvio", "obvio" o "evidente", "evidente", "evidentemente", jajja!!!

2) Remiso, ya te comento esta parte del relato.

3) Ufff! he comprado un par de revistas donde sale el buum de los blogs literarios en España.
Hasta otra

Anónimo dijo...

Posh que me ha encantado tu relato majo!
Shigue azi chabal!

Anónimo dijo...

los cactus son plantas normales

Anónimo dijo...

o sea no de las que el seba y el lalo conocen. Son un poco ignorantes, perdonalos.